La marca, el tono, los gramos y el tiempo. Dictado en diez segundos mientras tenés las manos ocupadas, y guardado para siempre.
¿Cuántas veces tuviste que arriesgar un tono porque no te acordabas cuál le habías puesto?
La ficha técnica
Todas las apps son una agenda con un campo de “observaciones” pegado al final. Acá la fórmula es el centro: qué marca, qué tonos, cuántos gramos, qué oxidante y cuántos minutos. Con el antes y el después.
La próxima vez que esa clienta se siente, lo tenés en la mano. No en tu cabeza, no en un cuaderno que se moja, no en un chat de hace ocho meses.
Por qué funciona
Con guantes, dictando, mientras trabajás. No es una app para llenar a la noche cuando cerrás, porque a la noche cuando cerrás no la llena nadie.
En pesos, con Mercado Pago y con las marcas que se usan en Argentina ya cargadas. Se comparte por WhatsApp, como todo lo demás.
Están en la nube y te los bajás cuando quieras. No se borran nunca, ni el día que dejes de pagar.
Todo lo que hace
Todo lo que le hiciste, visita por visita. El historial no se pisa nunca: lo de hace un año sigue estando.
Con las manos ocupadas se lo decís en voz alta y queda anotado: tono, oxidante y proporción.
Las cartas de tonos de las marcas que usás, adentro. Y te completa la mezcla con la que trabajás vos.
Las fotos quedan guardadas en la nube: si cambiás de teléfono o lo perdés, no se pierden.
Los turnos del día, y el recordatorio por WhatsApp con tu texto antes de mandarlo.
Cuánto hiciste en el mes, con el desglose por profesional.
Para quién es
Trabajás sola o con tu equipo: cada profesional entra con su cuenta y ven las mismas clientas. Los ingresos los ves sólo vos.
Cuánto sale
Son trescientos treinta pesos por día. Menos que un café. Y una sola clienta que no se te va porque le erraste al tono ya te lo pagó seis veces.
Lo que siempre preguntan
“Yo me acuerdo de todas.”
De las de siempre, seguro. De la que vino en marzo y volvió ahora, no. Y es justo ésa la que se enoja.
“No tengo tiempo de cargar todo.”
No se carga todo. Se carga la de hoy, cuando la estás atendiendo, dictándola. En diez segundos. Lo viejo lo vas sumando cuando tengas ganas.
“¿Mis clientas van a ver sus fotos?”
No. Las fichas y las fotos son privadas del salón. Siempre.
“Ya uso otra app.”
¿Y la fórmula dónde la anotás?
Si algo no te anda o te falta algo, escribinos y te contestamos. Clasven Beauty se hace escuchando a las que la usan todos los días.
Sin tarjeta y sin tope. Si no te sirve, no hacés nada y listo.
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